- Hambriento, pero no tengo antojo de nada.
- ¿Se puede tener antojos si no has probado nada?
- Yo que sé. Quizá encienda un cigarro.
- Existe alguna razón real para fumar.
- Hace mucho que cerré los ojos y existen aromas que me recuerdan el perfume del amor perdido.
- ¿El del cigarro?
- ¿De qué diantres estás hablando?
- De tu amor perdido... ¿pasaron mucho tiempo juntos?
- Nunca me correspondió.
- ¿Cómo puedes considerarlo perdido, si nunca lo tuviste?
- Si lo tuve.
- Pero si no te correspondió... mmmm... ¿cómo lo perdiste?
- Deje de amarla.