Soñe que manejaba una combi '86 con varios compañeros de ministerio como pasajeros, di la vuelta en alguna esquina equivocada y comencé a decender por un declive rocoso y sin pavimentar. La bicicleta no aguanto más y les avise a mis pasajeros que caeriamos. Al levantarnos vimos un lago al final de la pendiente, el sol que apenas se reflejaba impedia ver el fondo y la sensación soledad y desierto nos envolvió a todos... que mirabamos fijamente y no deciamos nada.
Pasó el tiempo, mucho tiempo y el sol fue borrandose. Bajo el agua se podía ver un edificio, algo como una fábrica abandonada. Lo comentamos, intentamos deducir qué era eso y cómo habia terminado cubierto por un lago sin llegar a ninguna conclusión satisfactoria. Nadie intentó acercarse a verlo más detenidamente, hablábamos a la distancia.
Al irse oscureciendo lo que parecía fábrica encenció las luces de su interior, luego otro edificio contiguo hizo lo mismo y pronto era una ciudad entera e iluminada la que sumergida empezó a cobrar vida. Se podía ahora ver con claridad gente caminando por las calles y coches que se movian como si estuvieran en la superficie. Parecía un lugar tranquilo, feliz y de gente solitaria.
El enorme auditorio que nos albergaba se empezó a sentir frio, muy frio, parecía que nos apresuraba a hacer algo, asi que baje rápidamente las escaleras dispuesto a nadar hasta lograr alguna respuesta.
Al llegar al último escalón note que no habia agua, que solo era un hueco profundo y grande (aunque no tango para albergar una ciudad), hombres y mujeres con togas charlaban y levantaban partituras como si acabara de terminar la función del coro al que pertenecian.
Me acerqué a una esquina del profundo escenario y vi varios gatos amarillos dormidos uno sobre el otro con una pesadez envidiable. Alcé la mirada y entendí que eran las luces y los intrumentos colgados los que lograban en nosotros la impresión de estar viendo la ciudad sumergida.
Subí emocionado los escalones para compartir mi descubrimiento, cuando me doy cuenta que mis hermanos estaban comentando cómo llegar al inexistente lugar y maquinando la mejor forma de sacar todo el provecho posible de su conquista. Me acerque lentamente, fingiendo no haber escuchado nada y les dije de que se trataba, que todo era una ilusión y la interpretación de un coro.
Todos reimos... entre la incredulidad y la verguenza.
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